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El atuendo de Melania Trump en la investidura se vuelve viral

Melania Trump, nuevamente Primera Dama de EE. UU.

Melania Trump vuelve oficialmente a ocupar el papel de Primera Dama de los Estados Unidos. El lunes 20 de enero, Donald Trump juró el cargo como 47.º presidente del país, iniciando su segundo mandato, y su esposa lo acompañó durante toda la jornada de actos oficiales y celebraciones.

En la noche electoral, una experta en lenguaje corporal había descrito a Melania como “infeliz”. Sin embargo, durante la ceremonia de investidura el escenario pareció distinto: se la vio más segura, más presente y con un estilo cuidadosamente diseñado para enviar un mensaje concreto. Su sombrero, en particular, acaparó titulares, análisis y burlas en redes sociales.

Un día histórico marcado por los gestos

Tras meses de preparativos para volver a instalarse en la Casa Blanca, la familia Trump vivió por fin el día de la investidura. El frío inusual obligó a que Trump prestara juramento dentro de la rotonda del Capitolio, acompañado por Melania, su hijo Barron y el resto del clan.

Según comentó la experta en lenguaje corporal Judi James al diario Mirror, Donald pasó gran parte del día sujetando la mano de su esposa “como un caballero de otra época”, besándole la mejilla y mirándola con intensa adoración mientras bailaban, proyectando la imagen de un marido románticamente entregado.

Como ocurre siempre con una Primera Dama, el vestuario de Melania se convirtió en uno de los grandes temas de conversación. Esta vez, su elección de ropa fue interpretada como una declaración clara sobre el tipo de Primera Dama que pretende ser en este mandato.

El estilismo de Melania y el mensaje de poder

Para la investidura, Melania optó por un conjunto impecablemente estructurado y un sombrero de ala ancha con forma de platillo, que se convirtió en el centro del análisis. Judi James apuntó que el corte firme del abrigo y la forma del sombrero la situaban visualmente “a la altura de Trump, como una igual y como una mujer que viene dispuesta a tomar decisiones”.

Bajo el ala del sombrero se adivinaba una sonrisa amplia y segura, mientras los ojos quedaban ocultos, lo que reforzaba una imagen de control y distancia calculada.

El atuendo de Melania Trump en la investidura se vuelve viral

James también interpretó algunos momentos delicados, como la despedida de los Biden tras un discurso especialmente combativo de Trump. Según ella, cuando Joe Biden rodeó la cintura de Melania durante varios segundos, la Primera Dama giró el cuerpo hacia su marido y sujetó el ala de su sombrero con el codo abierto, marcando su propio límite. En el mismo instante en que Trump se inclinó para estrechar la mano de Biden, Melania colocó un brazo alrededor de la cintura de su esposo y le dio unos golpecitos, un gesto que James leyó como apoyo y refuerzo.

Diseñadores divididos ante la figura de Melania Trump

Aunque el resultado final fue un estilismo muy aplaudido, conseguirlo no fue sencillo. La revista Women’s Wear Daily (WWD) contactó con 16 diseñadores para saber si estarían dispuestos a vestir a Melania Trump para la investidura. La respuesta general evidenció que la Primera Dama no es precisamente la favorita del mundo de la moda.

Marcas de renombre como Michael Kors, Diotima (de Rachel Scott), Zankov (de Sergio Hudson) o House of Gilles evitaron pronunciarse sobre la posibilidad de colaborar con ella. Ya en el primer mandato de Trump, diseñadores como Tom Ford, Marc Jacobs o Jason Wu habían declarado públicamente que no vestirían a Melania.

Uno de los pocos creadores que sí ha trabajado con ella de forma constante es el diseñador francés Hervé Pierre. En conversación con WWD, explicó que nunca ha recibido una respuesta clara sobre por qué tantos colegas se niegan a vestir a la Primera Dama, pero admite que la industria “no es muy acogedora” con el apellido Trump. Asegura que algunos modistos son más abiertos y verían en Melania una oportunidad de negocio y visibilidad gratuita, mientras que otros se cierran por completo.

Pierre recordó cómo su colaboración con los Trump afectó negativamente a su vida personal. Contó que, en una tienda de lujo de Nueva York, un empleado llegó a decirle que “no era bienvenido” allí. Para él, las críticas a Melania pueden entenderse, pero le sorprendió que se trasladara el rechazo hasta el punto de negar la entrada a un cliente dispuesto a pagar precio completo.

Aun así, destaca que muchos diseñadores europeos se muestran más pragmáticos: perciben vestir a Melania como un escaparate mediático capaz de impulsar las ventas y de generar publicidad sin coste.

“Señales de poder” y una Melania más segura

Para Judi James, durante esta investidura se multiplicaron las “señales de poder” en la comunicación no verbal de Melania. La experta interpretó que su sonrisa cálida, combinada con un porte firme, transmitía una sensación de confianza relajada.

Al abandonar el servicio religioso, la pareja intensificó el gesto de ir de la mano. Trump elevó en varias ocasiones las manos entrelazadas, casi como si las estuviera mostrando al público, lo que, según James, fue una forma de exhibir orgullo por su esposa y, al mismo tiempo, sugerir que quería protegerla mientras bajaban el bordillo.

El rostro del presidente, describió, mantenía la expresión seria y ligeramente severa que se ve en su retrato oficial. Melania, en cambio, parecía empeñada en aportar un toque de celebración. Aunque sus ojos seguían cubiertos por la sombra del sombrero, la amplia sonrisa, muy marcada, reforzaba esa imagen de seguridad interior.

Comparación con 2017: menos gestos, más control

Melania ha reconocido que esta vez llega a la Casa Blanca más preparada y con la experiencia de un mandato ya vivido. Esa sensación de control se reflejó también en su lenguaje corporal, según otra especialista, Inbaal Honigman, que habló con el diario Express.

Honigman señaló que durante la investidura de 2025, la postura de Melania fue mucho más quieta y neutra: permanecía casi inmóvil, en una pose de modelo, con la expresión del rostro contenida, evitando atraer la atención hacia sí misma y dejando todo el foco en su marido.

Al comparar con la investidura de 2017, la experta recordó que entonces Melania sonreía más, saludaba y se mostraba aparentemente más cercana con el público. Sin embargo, su rostro tiende de forma natural a una expresión neutra, poco efusiva, y en el pasado ya había sido criticada por sonrisas breves o consideradas “frías”. Este historial, según Honigman, pudo influir en que ahora optara por un enfoque mucho más controlado.

La analista concluyó que el sombrero de ala ancha desempeñó un papel clave: al ocultar parcialmente su expresión, permitió a Melania mantener su gesto neutro sin exponerse tanto a críticas.

El sombrero que desató la conversación

El complemento protagonista del día fue, sin duda, el sombrero. Melania lo llevó puesto en casi todos los actos, tanto en interiores como al aire libre, convirtiéndose en uno de los símbolos visuales de la investidura.

La pieza fue diseñada por Eric Javits, quien declaró que vestir a la Primera Dama era uno de los mayores honores de su carrera. Explicó que su formación artística le ayuda a crear sombreros que aportan armonía al rostro, favoreciendo distintos tipos de facciones, y en el caso de Melania lo consideró especialmente sencillo, ya que ella cuenta con una estructura ósea marcada, belleza clásica y un fuerte sentido del estilo.

El sombrero dificultaba ver los ojos de Melania, lo que reforzaba su imagen enigmática. Aun así, Donald Trump bromeó con que la prenda estuvo a punto de salir volando cuando estaban cerca de un helicóptero militar en el Emancipation Hall, llegando a decir entre risas que su esposa “casi salía despedida” por el viento.

Además del sombrero, Melania lució un abrigo de lana de seda en azul marino, a juego con una falda del mismo tono, y una blusa de crepé de seda marfil, todo diseñado por el estadounidense Adam Lippes. El creador expresó su orgullo por haber podido vestir a la Primera Dama en un momento que, según él, refleja “la belleza de la democracia estadounidense” y destacó el trabajo de los artesanos que confeccionaron el conjunto.

Críticas y burlas en redes sociales

Aunque el atuendo fue muy comentado en la prensa de moda, en las redes sociales el sombrero de Melania Trump no escapó a las críticas. Una usuaria en X (antes Twitter) comentó que la Primera Dama “parece que va a un funeral”, mientras otra añadió que estaba “de luto por Estados Unidos”.

Estas reacciones ilustran la fuerte polarización que sigue rodeando a la pareja presidencial y demuestran que cada detalle, desde un discurso hasta un accesorio, se convierte en objeto de debate.

Un segundo mandato con nuevas dinámicas

Muchos aspectos serán diferentes para Donald y Melania Trump en este segundo periodo en la Casa Blanca. Más allá del estilo y del lenguaje corporal, también cambia el contexto familiar: su hijo Barron Trump es ya mayor y la vida privada de la familia entra en una nueva etapa, lo que probablemente modificará la forma en que la Primera Dama gestione su agenda, su imagen pública y su papel dentro de la presidencia.