Cheesecake de chocolate blanco con remolino de frambuesa
Ingredientes
Para la base:
- Galletas de chocolate trituradas
- Mantequilla derretida
- Azúcar
Para la salsa de frambuesa:
- Frambuesas frescas o congeladas
- Agua
- Azúcar
- Maicena (fécula de maíz)
Para el relleno de cheesecake:

- Chispas de chocolate blanco
- Nata líquida (crema para batir) o mitad y mitad
- Queso crema a temperatura ambiente
- Azúcar
- Huevos
- Extracto de vainilla
Preparación
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Preparar la base
- Mezcla las migas de galleta de chocolate con la mantequilla derretida y el azúcar hasta obtener una textura similar a arena húmeda.
- Presiona la mezcla firmemente en el fondo de un molde desmontable (springform) para formar la base. Reserva.
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Preparar la salsa de frambuesa
- Coloca las frambuesas en una cacerola junto con el agua y el azúcar.
- Lleva a ebullición a fuego medio, removiendo ocasionalmente.
- Disuelve la maicena en un poco de agua fría y añádela a la mezcla de frambuesa, removiendo hasta que espese.
- Pasa la salsa por un colador fino para eliminar las semillas y obtener una salsa lisa. Deja enfriar.
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Preparar el relleno de cheesecake
- Derrite las chispas de chocolate blanco junto con la nata (o mitad y mitad) al baño maría o en intervalos cortos en el microondas, removiendo hasta que la mezcla quede suave y homogénea. Deja templar.
- En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar hasta que esté cremoso y sin grumos.
- Incorpora los huevos uno a uno, mezclando bien después de cada adición.
- Agrega el extracto de vainilla y, por último, incorpora la mezcla de chocolate blanco ya templada, batiendo hasta integrar por completo.
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Montar el cheesecake
- Vierte aproximadamente la mitad del relleno de cheesecake sobre la base de galleta en el molde.
- Añade cucharadas de salsa de frambuesa repartidas sobre la superficie.
- Cubre con el resto del relleno de cheesecake.
- Coloca más cucharadas de salsa de frambuesa por encima y, con la punta de un cuchillo o un palillo, dibuja remolinos para crear el efecto marmoleado.
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Hornear y enfriar
- Precalienta el horno a 325°F (aprox. 160°C).
- Coloca el molde desmontable dentro de una bandeja profunda y vierte agua caliente en la bandeja hasta alcanzar aproximadamente la mitad de la altura del molde, creando un baño maría.
- Hornea hasta que el centro esté casi firme pero aún ligeramente tembloroso al mover el molde suavemente.
- Apaga el horno y deja el cheesecake dentro con la puerta entreabierta para que se enfríe de manera gradual y evitar que se agriete.
- Una vez a temperatura ambiente, refrigera durante varias horas, preferiblemente toda la noche, antes de desmoldar y servir.
Conclusión
Este cheesecake de chocolate blanco con remolino de frambuesa es un verdadero protagonista en cualquier mesa, ideal para sorprender a tus invitados. La textura suave y cremosa del relleno, combinada con el contraste ácido y colorido de la salsa de frambuesa, ofrece un postre que no solo tiene un sabor excepcional, sino que también luce espectacular al servirlo.


