Por qué siempre remojo el pollo del supermercado en agua con sal
Recuerdo perfectamente cuando recién empezaba a aprender a cocinar. Un día vi a una amiga llegar del supermercado con un pollo entero y, sin pensarlo mucho, lo cubrió de inmediato con agua salada.
En ese momento me quedé desconcertada:
“¿Para qué hace eso?”.
Con el tiempo entendí que no era un gesto cualquiera, sino una práctica con mucho sentido.
¿Qué lleva realmente el pollo que compras en el supermercado?
El pollo industrial que encontramos en la mayoría de tiendas suele contener:

- Restos de productos químicos utilizados en la producción
- Posibles hormonas de crecimiento
- Antibióticos empleados para prevenir enfermedades en las granjas
Por eso, hoy en día siempre remojo el pollo del supermercado en agua con sal antes de cocinarlo. Me da rabia no haber descubierto este truco antes, y ahora te cuento el motivo.
Antes y después: cómo cambié mi forma de preparar el pollo
Algunas personas de mi entorno prefieren no complicarse. Compran el pollo, lo lavan por encima —cuando lo hacen— y pasan directamente a la sartén, al horno o a la olla.
Yo ya no lo veo así.
Durante mucho tiempo yo también hacía lo más sencillo:
- Si iba al horno, simplemente lo condimentaba y listo.
- Para sopas o guisos, solo tiraba el primer hervor y continuaba cocinando.
Sin embargo, con los años busqué una manera más efectiva de reducir al máximo todo lo que pudiera traer el pollo de fábrica. Finalmente encontré un método muy simple que sirve para casi cualquier receta.
Método para limpiar y preparar el pollo con agua salada
Este es el procedimiento que utilizo ahora cada vez que compro pollo en el supermercado:
1. Prepara la solución de agua con sal
Para empezar, necesitas:
- 1 litro de agua
- 1 cucharadita pequeña de ácido cítrico
- 3 cucharadas grandes de sal
Pasos:
- Vierte el litro de agua en un recipiente profundo.
- Añade el ácido cítrico.
- Incorpora la sal.
- Mezcla muy bien hasta que la sal se disuelva por completo.
El ácido cítrico ayuda a “desprender” impurezas y a neutralizar ciertos olores, mientras que la sal potencia el efecto de limpieza y sazona ligeramente el pollo.
2. Sumerge el pollo por completo
Coloca el pollo en el recipiente con la solución. Es fundamental que el ave quede totalmente cubierta por el líquido:
- Si el pollo es grande, utiliza una olla o bol amplio.
- Si es necesario, prepara un poco más de solución manteniendo las mismas proporciones.
3. Tiempo de remojo
Deja el pollo en reposo:
- Mínimo 3 horas, o
- Durante toda la noche en el refrigerador, si tienes tiempo.
Cuanto más prolongado sea el remojo (sin exagerar), mejor actuará la mezcla sobre la grasa y las sustancias no deseadas.
Beneficios de remojar el pollo en agua con sal y ácido cítrico
Desde que aplico este método, he notado varias mejoras claras:
-
Menos grasa visible
El remojo ayuda a desprender parte de la grasa superficial, que se queda en el agua. -
Carne más tierna
El proceso actúa como una especie de salmuera suave, logrando un pollo más jugoso y tierno al cocinarlo. -
Sabor más agradable
Se reducen olores fuertes y el sabor final resulta más limpio y delicado. -
Mayor tranquilidad al cocinar
Siento que hago todo lo posible por disminuir restos de químicos, hormonas y antibióticos que pueda traer el pollo industrial.
Mi recomendación personal
Amigos, les comparto este método porque lo uso a diario y sé por experiencia propia que funciona.
Hoy, antes de cocinar cualquier pollo comprado en el supermercado, siempre lo remojo en agua con sal y un poco de ácido cítrico.
Ojalá lo hubiera sabido desde el principio de mi camino en la cocina; me habría ahorrado muchos años de preparar el pollo sin este sencillo paso que, para mí, marca una gran diferencia.


