A partir de los 60: por qué algunos medicamentos pueden afectar más al corazón
Desde los 60 años, el sistema cardiovascular suele volverse más sensible a fármacos que antes se toleraban sin inconvenientes. Por eso, numerosos cirujanos cardíacos y especialistas en cardiología alertan que ciertos medicamentos de uso frecuente pueden elevar el riesgo de efectos cardiovasculares, sobre todo cuando se toman sin supervisión médica.
El objetivo de esta información no es generar miedo, sino ayudar a que más personas tomen decisiones informadas y protejan su salud.
El grupo de fármacos que más preocupa a los especialistas
Entre los medicamentos que requieren mayor prudencia en adultos mayores destacan los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), habituales para aliviar dolor muscular, artritis o molestias comunes.

Cuando se usan con frecuencia o en dosis elevadas, los AINEs pueden:
- Elevar la presión arterial
- Favorecer la retención de líquidos
- Aumentar la carga de trabajo del corazón
- Alterar la función renal
- Incrementar el riesgo de eventos cardiovasculares en personas vulnerables
No todas las personas reaccionan igual. Sin embargo, la probabilidad de complicaciones crece con la edad y con antecedentes como hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca o colesterol alto.
Por qué los adultos mayores son más vulnerables
Con el envejecimiento se producen cambios naturales que influyen en cómo el cuerpo responde a los medicamentos:
- El corazón puede bombear con menos fuerza
- Las arterias tienden a volverse más rígidas
- El organismo metaboliza y elimina fármacos de forma más lenta
Como resultado, algunos medicamentos permanecen más tiempo en el cuerpo y pueden suponer una mayor exigencia para el corazón y el sistema circulatorio.
Recomendaciones de cirujanos cardíacos y cardiólogos
Para reducir riesgos, los especialistas suelen aconsejar que las personas mayores:
- Eviten la automedicación, especialmente para tratar el dolor
- Consulten antes de usar AINEs, incluso si parecen “suaves” o habituales
- Prioricen alternativas más seguras cuando sea posible, como:
- compresas calientes
- fisioterapia
- infusiones naturales
- actividad física moderada
- Controlen de forma periódica la presión arterial
- Informen al médico sobre todo lo que toman, incluidos suplementos y productos de venta libre
Conclusión
No se trata de prohibir medicamentos, sino de utilizarlos con criterio y precaución. Muchas personas mayores toman fármacos sin saber que pueden impactar en su corazón, y un control médico sencillo puede evitar complicaciones.
Consulta siempre con un médico de confianza o un cardiólogo antes de iniciar, suspender o modificar cualquier medicamento o tratamiento.


