13 ideas creativas para reutilizar frascos de pastillas
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Porta joyas de viaje
Usa un frasco de pastillas vacío como organizador de joyas cuando viajes. Mantendrás tus anillos, aretes y collares juntos, sin que se enreden ni rueden por toda la maleta, y siempre sabrás que están en ese botecito naranja fácil de localizar.
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Envases para champú, acondicionador y gel

En lugar de comprar mini botellitas de viaje para tus productos de higiene, rellena un frasco de pastillas limpio con champú, acondicionador o gel de baño. Es gratuito, seguro, compacto y perfecto para llevar en el neceser.
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Mini costurero portátil
Si sueles enganchar la ropa o perder botones, lleva un pequeño kit de costura en un frasco de pastillas. Coloca dentro hilo, un par de agujas, algún botón extra y quizá un pequeño imperdible. Cuando ocurra un imprevisto, tendrás todo lo necesario para una reparación rápida.
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Escondite para una llave
¿Buscas un buen lugar para ocultar una llave de repuesto? Pega una piedra en la tapa de un frasco de pastillas, coloca la llave dentro y entiérralo parcialmente en el jardín o ponlo en una maceta. Se camuflará tan bien que será difícil de detectar incluso para los ladrones.
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Mini kit de emergencia o “kit de supervivencia” diario
No es un kit para acampar, sino un pequeño equipo de emergencia para el día a día. Llena el frasco con tiritas, antiácidos, ibuprofeno, aguja e hilo, un botón de repuesto y cualquier otro básico que te quepa. Guárdalo en el bolso, la mochila del gimnasio o en el cajón del escritorio en la oficina.
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Quitaesmalte exprés
Puedes recrear esos botes de quitaesmalte tipo “mete el dedo y listo” sin gastar de más. Llena el frasco de pastillas con algodón y vierte quitaesmalte hasta humedecerlo bien. Sólo tendrás que introducir el dedo, girarlo un poco y el esmalte saldrá fácilmente.
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Centro de salida para ovillos de lana
Para quienes tejen, un frasco de pastillas puede convertirse en un excelente dispensador de lana. Introduce el inicio del hilo en el frasco, cierra la tapa y empieza a enrollar el ovillo alrededor. El bote creará un hueco central que permite que la lana salga de forma ordenada, sin nudos y sin que el ovillo ruede por todas partes.
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Organizador de maquillaje y accesorios pequeños
Pinta los frascos de un color bonito y úsalo para guardar brochas pequeñas de maquillaje, hisopos (bastoncillos), pinceles de ojos u otros accesorios de tocador. Si quieres ir más allá, coloca un imán en el frasco y en una pizarra metálica para tener un organizador magnético siempre a la vista.
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Mini papelera para el bolso
Transforma un frasco de pastillas en un pequeño basurero para el bolso. Decóralo y utilízalo para guardar tickets, envoltorios de caramelos, papeles sueltos y todo aquello que suele terminar desordenado en el fondo del bolso. Vaciarlo de vez en cuando hará que mantener el orden sea mucho más sencillo.
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Estuche para audífonos (auriculares)
Enredar los auriculares es desesperante, y encontrarlos hechos un nudo al fondo del bolso, aún peor. Enrolla los audífonos y guárdalos en un frasco de pastillas. Los cables se mantendrán recogidos y siempre sabrás dónde están.
- “Receta” de amor o frasco de ánimo
Utiliza un frasco de pastillas como detalle romántico o para animar a alguien. Llénalo con notitas, mensajes positivos o “dosis” de amor y crea una etiqueta divertida con instrucciones de uso. Es un detalle sencillo pero muy especial.
- Bote para fósforos (cerillas)
Convierte el frasco en un contenedor de fósforos resistente al agua y difícil de abrir para los niños. Llénalo con cerillas y pega la superficie de encendido en el exterior del bote, o colócala en el interior con la parte rugosa hacia afuera. Es ideal para llevar de camping o guardarlo en el coche para emergencias.
- Monedero o porta-billetes
Por último, usa el frasco de pastillas como hucha portátil. Es perfecto para guardar monedas sueltas, billetes doblados o incluso fichas de aparcamiento. Así tendrás dinero de emergencia siempre a mano y bien organizado.


