Salud

Hormigueo y entumecimiento: las vitaminas n.º 1 para reparar los nervios

Hormigueo en manos y pies y su relación con las vitaminas

El hormigueo en manos o pies (parestesias) suele vincularse con compresión de nervios, problemas de circulación, niveles elevados de glucosa en sangre, estrés prolongado o carencias nutricionales. Entre los nutrientes clave para el sistema nervioso destacan varias vitaminas del complejo B y la vitamina D, fundamentales para proteger y mantener los nervios en buen estado.

A continuación se detallan las vitaminas más importantes y su papel en el hormigueo y la salud neurológica.


1) Vitamina B12 (cobalamina)

  • Es indispensable para la formación y el mantenimiento de la mielina, la “capa aislante” que recubre y protege las fibras nerviosas.
  • Cuando sus niveles son bajos, pueden aparecer síntomas como hormigueo en manos y pies, debilidad muscular, cansancio y alteraciones del equilibrio o la marcha.
  • Se obtiene principalmente de alimentos de origen animal: huevos, lácteos, pescado y carnes.
  • Las personas que siguen una alimentación vegana o muy restrictiva suelen tener mayor riesgo de déficit y, con frecuencia, necesitan suplementación controlada por un profesional de la salud.

2) Vitamina B6 (piridoxina)

  • Participa directamente en la transmisión de los impulsos nerviosos y en la síntesis de neurotransmisores.
  • En cantidades adecuadas, contribuye al correcto funcionamiento del sistema nervioso y a la sensación de energía.
  • Sin embargo, un consumo excesivo y prolongado de suplementos de B6 también puede provocar síntomas neurológicos, incluido hormigueo. Por ello, su uso debe ser siempre supervisado por un médico o nutricionista.

3) Vitamina B9 (folato o ácido fólico)

  • Trabaja en conjunto con la vitamina B12 en múltiples procesos relacionados con la salud neurológica.
  • Es abundante en espinacas, legumbres (como lentejas y garbanzos), y en general en verduras de hoja verde.
  • Contribuye al funcionamiento neuromuscular, al equilibrio del sistema nervioso y al control de procesos inflamatorios.
  • Los niveles insuficientes de folato se han relacionado con dolor muscular, fatiga y sensación de debilidad generalizada.

4) Vitamina D

  • La vitamina D cumple un papel importante en la función neuromuscular y en la salud ósea, además de modular la respuesta inflamatoria.
  • Niveles bajos de vitamina D se han asociado con mayor riesgo de dolor muscular, calambres, debilidad y molestias difusas.
  • Las principales fuentes son:
    • Exposición moderada al sol.
    • Pescados grasos (salmón, sardina, caballa).
    • Suplementos indicados y controlados por un profesional sanitario.

¿Cuándo sospechar una deficiencia de vitaminas?

Es conveniente valorar un posible déficit de vitaminas relacionadas con la función nerviosa si aparecen uno o varios de estos signos:

Hormigueo y entumecimiento: las vitaminas n.º 1 para reparar los nervios
  • Hormigueo persistente en manos, pies o ambas zonas.
  • Cansancio extremo o falta de energía sin una causa evidente.
  • Sensación de pérdida de sensibilidad, torpeza al caminar o dificultad para coordinar movimientos.
  • Dietas muy restrictivas o mal equilibradas mantenidas durante largos periodos.

Un análisis de sangre es la herramienta adecuada para confirmar si hay déficit de vitamina B12, folato o vitamina D antes de iniciar cualquier suplementación.


Hábitos que favorecen la salud de los nervios

Además de un aporte correcto de vitaminas, ciertos cambios en el estilo de vida pueden ayudar a proteger el sistema nervioso y reducir el riesgo de hormigueo:

  • Mantener un buen control de la glucosa y de la presión arterial.
  • Limitar de forma importante el consumo de alcohol.
  • Dormir entre 7 y 8 horas diarias, priorizando un descanso de calidad.
  • Hacer pausas y estiramientos si se permanece muchas horas sentado o en la misma postura.
  • Seguir una alimentación rica en proteínas de buena calidad, vegetales variados, frutas y grasas saludables.

Conclusión

Las vitaminas B12, B6, B9 y D son esenciales para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y pueden influir en la aparición o mejoría del hormigueo en manos y pies cuando existe deficiencia.

No actúan como una “cura inmediata” para un nervio ya dañado, pero sí resultan fundamentales para su mantenimiento, reparación gradual y prevención de nuevos problemas cuando los niveles están bajos.

Si el hormigueo es muy intenso, aparece de manera súbita, se presenta solo en un lado del cuerpo o se acompaña de debilidad marcada, dificultad para caminar o hablar, es imprescindible acudir cuanto antes a un profesional sanitario para descartar causas neurológicas o circulatorias más serias.