¿Tienes más de 60 años? Añadir esto al café puede ayudar a frenar la pérdida muscular (enfoque del Dr. Frank Suárez)
Con el paso de los años, conservar la masa muscular después de los 60 se convierte en un reto clave para la salud. Es común notar menos fuerza, mayor dificultad para moverse con agilidad y un descenso progresivo de la masa muscular, lo que puede afectar desde caminar largas distancias hasta realizar tareas cotidianas.
Dentro de las recomendaciones nutricionales que suelen mencionarse —y en línea con el enfoque de bienestar difundido por el Dr. Frank Suárez— existe un hábito simple que puede apoyar este objetivo: agregar proteína de colágeno hidrolizado al café de la mañana.
Por qué el colágeno puede ser útil en adultos mayores
El colágeno es una de las proteínas más presentes en el organismo. Participa en la estructura y el soporte de músculos, tendones, articulaciones y huesos. A medida que envejecemos, el cuerpo tiende a producir menos colágeno, lo que puede relacionarse con debilidad, molestias articulares y una movilidad más limitada.

Consumir colágeno hidrolizado (una forma de colágeno de fácil disolución y uso práctico) puede contribuir a:
- Mejorar la recuperación muscular tras el esfuerzo.
- Apoyar el mantenimiento de la fuerza con el tiempo.
- Favorecer la salud articular, especialmente cuando hay desgaste por edad.
- Respaldar la masa muscular si se combina con una alimentación adecuada y suficiente proteína diaria.
Una ventaja adicional es la comodidad: una cucharada en el café permite aumentar la ingesta de proteína sin cambiar demasiado la rutina.
Cómo tomar colágeno hidrolizado en el café
Para integrarlo de forma sencilla:
- Añade 1 cucharada de colágeno hidrolizado al café caliente.
- Remueve bien hasta que se disuelva.
- Tómalo junto con un desayuno equilibrado, idealmente con:
- frutas,
- una fuente de proteínas,
- carbohidratos saludables.
Importante: no sustituye una alimentación completa
Aunque el colágeno puede ser un apoyo interesante, no reemplaza una dieta completa ni hábitos esenciales como el movimiento regular, el descanso y una buena calidad de alimentación. Además, cada persona puede tener necesidades distintas según su estado de salud.
Antes de iniciar suplementos o hacer cambios relevantes en la dieta, consulta con un médico o un nutricionista, especialmente si existen condiciones médicas previas o tratamientos en curso.


