La raíz de taro: un aliado poco conocido para la digestión, la hinchazón y unos huesos fuertes después de los 60
Pocas personas saben que la raíz de taro puede favorecer la digestión, ayudar a reducir la sensación de hinchazón y contribuir al mantenimiento de huesos fuertes a partir de los 60 años. ¿Ya la has probado?
¿Y si esa raíz que siempre pasaste por alto en el jardín escondiera un recurso sencillo para cuidar tu salud? Imagina sacar de la tierra un taro y convertirlo en una comida reconfortante o en un apoyo natural que ayude a sostener tu energía y tu bienestar, de una forma que muchos no sospechan. Esta planta, conocida como Colocasia esculenta, forma parte de la alimentación tradicional de diversas culturas desde hace siglos. Si quieres conocer qué puede aportar y cómo usarla de manera segura, sigue leyendo: puede sorprenderte lo que ofrece una raíz tan humilde.

Por qué después de los 60 el cuerpo necesita apoyos más “amables”
Con el paso del tiempo —y especialmente tras los 60— mantener la vitalidad puede convertirse en un reto diario. Es común notar:
- cansancio más frecuente,
- molestias digestivas,
- tránsito intestinal irregular,
- y pérdida progresiva de fuerza y densidad ósea.
Ante esto, muchas personas recurren a suplementos costosos o a productos ultraprocesados que no siempre resultan fáciles de digerir ni aportan una nutrición real. Por eso crece el interés por opciones naturales, accesibles y simples, que ayuden al organismo sin complicar la rutina.
Y aquí aparece el taro: una raíz que, en muchos lugares, incluso puede crecer tranquilamente en el patio o en una maceta grande.
Qué hace especial al taro: nutrientes clave y tradición
Una de las principales razones por las que el taro destaca es su perfil nutricional. Entre sus aportes se encuentran:
- Fibra, importante para el equilibrio digestivo.
- Potasio, mineral relacionado con el buen funcionamiento muscular y cardiovascular.
- Antioxidantes naturales, como los polifenoles, que ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.
Como dato cultural interesante, en antiguas comunidades de Polinesia, el taro era considerado un alimento de gran valor (incluso sagrado) por su capacidad para sostener la energía y alimentar a poblaciones enteras durante generaciones.
Accesible y fácil de cultivar (incluso en casa)
Otra ventaja práctica: el taro suele ser relativamente fácil de cultivar en climas cálidos y húmedos. También puede crecer en recipientes amplios si se le dan condiciones adecuadas. Si ya lo tienes disponible, puede convertirse en un alimento muy económico, a diferencia de muchos “superalimentos” que se venden a precios elevados.
Energía más estable y mejor digestión: dos beneficios que se valoran con la edad
El taro aporta carbohidratos complejos, que tienden a liberar energía de forma más gradual. Esto puede ayudar a evitar la sensación de “subidón y bajón” que a veces aparece con comidas demasiado azucaradas o muy refinadas.
Al mismo tiempo, su contenido de fibra puede contribuir a:
- disminuir la sensación de hinchazón en algunas personas,
- favorecer un tránsito intestinal más regular,
- y apoyar el bienestar general del intestino, un aspecto especialmente importante en edades avanzadas.
Corazón y huesos: el papel del potasio y otros minerales
Además de su utilidad digestiva, el taro contiene minerales como el potasio y también aporta calcio en menor medida, nutrientes que pueden colaborar con:
- el equilibrio de la presión arterial (en el caso del potasio),
- y el mantenimiento de la salud ósea dentro de una dieta variada.
En tradiciones de Hawái, por ejemplo, la raíz se transformaba en una pasta llamada poi, consumida con frecuencia como parte de la alimentación cotidiana, incluida la de personas mayores, por su carácter nutritivo y energético.
Una raíz muy versátil en la cocina
El taro tiene un sabor suave, lo que facilita incorporarlo a distintas preparaciones. Puede consumirse:
- hervido,
- asado,
- machacado tipo puré,
- o como base para recetas cremosas.
Esta versatilidad lo vuelve una opción interesante para quienes buscan mejorar su alimentación con ingredientes simples y bien tolerados (siempre que se preparen correctamente).
Cómo preparar taro de forma sencilla y segura
Para empezar, usa una raíz pequeña, aproximadamente del tamaño de tu puño.
- Pela la piel gruesa con cuchillo o pelador.
- Esto es importante porque la cáscara y el tejido crudo pueden contener oxalato de calcio, una sustancia que puede causar irritación si no se manipula bien.
- Lava bien la raíz ya pelada.
- Córtala en cubos y hiérvela en agua durante 20 a 30 minutos, hasta que quede completamente tierna.
- Machaca con un tenedor y añade una pequeña pizca de sal si lo deseas.
Como guía práctica, una porción de alrededor de media taza, una o dos veces por semana, suele ser una manera razonable de aprovechar sus nutrientes sin excederse.
Infusión/decoctado suave para la digestión
También puede prepararse una bebida simple:
- Hierve trozos de taro pelado en dos tazas de agua durante unos 10 minutos.
- Cuela el líquido.
- Bebe aproximadamente media taza al día.
Error clave: nunca lo consumas crudo
Este punto es fundamental: no comas taro crudo. El taro sin cocinar puede contener niveles altos de oxalato de calcio, capaz de provocar irritación en:
- boca,
- garganta,
- y estómago.
Regla práctica: pelar y cocinar completamente antes de consumir.
Además, conviene evitar excesos: en algunas personas, tomar más de una taza diaria puede generar molestias digestivas.
Conservación y una idea extra para variar
- Guarda las raíces frescas en un lugar fresco y oscuro: pueden durar hasta un mes.
- Para cambiar el sabor y la textura, puedes mezclar el taro machacado con leche de coco y obtener una comida más cremosa y nutritiva.
Envejecer no significa perder vitalidad
Cumplir años no obliga a resignarse a sentirse sin energía. Ajustes pequeños y sostenidos —como sumar alimentos naturales, ricos en nutrientes y bien preparados— pueden apoyar la digestión, mejorar la calidad de la dieta y contribuir al bienestar general.
La raíz de taro no es una solución milagrosa, pero puede ser un complemento interesante dentro de un estilo de vida saludable.
Si nunca la has probado, búscala en un mercado local o considera cultivarla. Empieza con porciones pequeñas y observa cómo responde tu cuerpo. Quienes tienen problemas renales, artritis o toman ciertos medicamentos deberían hablar con un profesional de la salud antes de incorporarla con regularidad, ya que los oxalatos pueden influir en algunas condiciones.
Aviso importante
Este artículo es solo informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre con un profesional sanitario cualificado antes de realizar cambios relevantes en tu alimentación o de usar remedios naturales de forma habitual.


