Tarta de Queso de Chocolate Blanco y Fresas
Disfruta de la textura cremosa y el sabor delicadamente dulce de esta tarta de queso de chocolate blanco con fresas. La combinación del chocolate blanco, la frescura ácida de las fresas y el relleno suave de cheesecake la convierten en un postre memorable, perfecto para cualquier ocasión especial.
Ingredientes
Para la base
- 1 1/2 tazas de galletas tipo digestive o de graham trituradas
- 1/4 taza de azúcar granulada
- 1/3 taza de mantequilla sin sal, derretida
Para el relleno de cheesecake
- 2 tazas de chocolate blanco (en trozos o chispas)
- 3 paquetes de 225 g de queso crema, a temperatura ambiente
- 1/2 taza de azúcar granulada
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 3 huevos grandes
Para la cobertura de fresa
- 2 tazas de fresas frescas, laminadas
- 1/4 taza de azúcar granulada
- 2 cucharadas de maicena
- 1/4 taza de agua
- Opcional: 1 cucharadita de jugo de limón
Instrucciones
1. Preparar la base
- Precalienta el horno a 175 °C (350 °F).
- En un bol mediano, mezcla las galletas trituradas con el azúcar y la mantequilla derretida hasta obtener una textura similar a arena húmeda.
- Vierte la mezcla en el fondo de un molde desmontable de 23 cm (9 pulgadas) y presiona firmemente para formar una capa uniforme.
- Hornea durante unos 10 minutos. Retira del horno y deja enfriar por completo antes de añadir el relleno.
2. Preparar el relleno de chocolate blanco
Fundir el chocolate blanco
- Coloca el chocolate blanco en un recipiente resistente al calor.
- Fúndelo al baño maría sobre agua caliente sin que hierva, removiendo hasta que esté liso; o derrítelo en el microondas en intervalos de 20 segundos, mezclando cada vez.
- Deja que se enfríe ligeramente para que no esté demasiado caliente al mezclarlo con el queso crema.
Batir el queso crema
- En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar hasta conseguir una mezcla suave y sin grumos.
- Incorpora el extracto de vainilla y el chocolate blanco fundido, mezclando hasta integrar por completo.
Añadir los huevos
- Agrega los huevos uno a uno, batiendo a baja velocidad después de cada adición, solo hasta que se integren. Evita batir en exceso para que no entre demasiado aire.
Verter y hornear
- Vierte el relleno sobre la base ya fría, alisando la superficie con una espátula.
- Hornea de 50 a 60 minutos, o hasta que el centro esté casi cuajado: debe quedar ligeramente tembloroso en la parte central.
- Apaga el horno, entreabre la puerta y deja la tarta dentro durante 1 hora para que se enfríe lentamente y reducir el riesgo de grietas.
- Retira del horno y deja enfriar a temperatura ambiente.
3. Preparar la cobertura de fresas
Cocinar la salsa de fresas
- En un cazo pequeño, mezcla las fresas laminadas, el azúcar, la maicena y el agua.
- Cocina a fuego medio, removiendo constantemente, hasta que la mezcla espese y adquiera un aspecto brillante y ligeramente gelatinoso.
- Si lo deseas, añade el jugo de limón para aportar un toque de acidez que realce el sabor de la fruta.
Enfriar la cobertura
- Retira del fuego y deja que la cobertura de fresas se enfríe por completo a temperatura ambiente antes de ponerla sobre la tarta de queso.
4. Montar la tarta de queso
- Cuando la tarta esté completamente fría, distribuye la cobertura de fresas por toda la superficie.
- Lleva la tarta a la nevera y refrigera al menos 4 horas, o mejor aún, toda la noche, para que adquiera la textura ideal y los sabores se asienten.
Sugerencias para servir
- Decora con más fresas frescas, virutas de chocolate blanco o un poco de nata montada para un toque extra de elegancia.
- Sirve bien fría, acompañada de una taza de café o té para equilibrar la dulzura del chocolate blanco.
Cómo conservar la tarta
- En la nevera: Guarda la tarta bien cubierta en el refrigerador hasta 5 días.
- En el congelador: Corta en porciones individuales, envuélvelas bien y congela hasta 3 meses. Descongela en la nevera antes de servir.
Conclusión
Esta tarta de queso de chocolate blanco con fresas es un postre espectacular, ideal para cumpleaños, celebraciones familiares, fiestas o simplemente para darte un capricho. Su relleno cremoso, la dulzura del chocolate blanco y la frescura de las fresas crean un contraste perfecto que suele conquistar a todos los comensales.
Disfruta de cada bocado cremoso, afrutado y lleno de sabor a chocolate blanco.



