Salud

Ventilar en clima frío: consejos para una buena calidad del aire con mínima pérdida de calor

Ventilación en casa: clave para una buena calidad del aire interior

La ventilación en espacios públicos ha recibido mucha atención desde la pandemia, y con razón: renovar el aire es fundamental para reducir el riesgo de transmisión del coronavirus. Sin embargo, no solo en las oficinas, escuelas o tiendas es importante la calidad del aire. El aire dentro de casa también puede acumular virus, contaminantes, sustancias químicas y moho si no se ventila correctamente.

Cuidar la calidad del aire interior en el hogar es esencial para proteger la salud a corto y largo plazo.


Molestias y problemas de salud

En habitaciones mal ventiladas, el aire se va cargando poco a poco de sustancias que pueden provocar:

Ventilar en clima frío: consejos para una buena calidad del aire con mínima pérdida de calor
  • Dolor de cabeza
  • Problemas respiratorios o sensación de falta de aire
  • Somnolencia y dificultad para concentrarse
  • Irritación de ojos, nariz o garganta

Un nivel de humedad elevado también favorece la presencia de ácaros del polvo y la proliferación de moho. Esto es especialmente problemático para personas con alergia a los ácaros o con asma.

Además, muchos objetos de uso cotidiano liberan compuestos nocivos, como el formaldehído presente en muebles nuevos, suelos laminados o materiales de construcción. A esto se suman otras fuentes de contaminación del aire en interiores:

  • Gas de cocinas y estufas
  • Humo de cigarrillos
  • Estufas de leña
  • Velas y varillas de incienso

Todo ello deteriora la calidad del aire y puede agravar problemas respiratorios y alergias.


Niveles de CO2 en casa: un indicador importante

Un buen indicador de la calidad del aire en interiores es la concentración de dióxido de carbono (CO2). En un espacio cerrado donde hay personas respirando, el nivel de CO2 aumenta de forma constante si no hay ventilación suficiente.

De forma orientativa:

  • Hasta 800 ppm (partes por millón): ideal
  • Hasta 1.000 ppm: aceptable
  • Hasta 1.200 ppm: límite superior aconsejable
  • Al aire libre, el nivel suele estar por debajo de 500 ppm

Según el portal científico Scientias, a partir de unos 1.400 ppm la capacidad cognitiva puede verse afectada: cuesta más concentrarse, pensar con claridad o rendir intelectualmente.

Si se abren bien las ventanas para airear la vivienda, el CO2 desciende rápidamente hasta valores cercanos a los del exterior. Pero en cuanto se cierran de nuevo, el nivel vuelve a subir con rapidez, sobre todo en dormitorios durante la noche si se duerme con todo cerrado.


Cómo medir y reducir los niveles de CO2

En muchos espacios públicos, el aire se renueva mediante sistemas de ventilación mecánica, que ayudan a mantener el CO2 bajo control. Las viviendas de construcción reciente también suelen incorporar este tipo de sistemas.

Sin embargo, algunas personas los apagan por el ruido que generan, señala Rob van Strien, de la GGD de Ámsterdam. Para mantener bajos los niveles de CO2 es importante:

  • Mantener encendido el extractor si existe
  • Utilizar siempre las rejillas y conductos de ventilación disponibles

Medir el CO2 en el hogar

Quien quiera saber con precisión cómo está la ventilación de su casa puede usar un medidor de CO2:

  • Los modelos muy baratos pueden ser poco fiables
  • A partir de unos 70 euros suelen ofrecer mediciones más precisas

No obstante, no es imprescindible comprar un aparato:

  • En algunos sitios se pueden pedir prestados medidores
  • También se puede comprobar si una rejilla funciona simplemente acercando la mano para notar si entra o sale aire

Humedad y formación de moho

Actividades cotidianas como tender la ropa dentro de casa, cocinar, ducharse o tener muchas plantas en el interior elevan la humedad relativa. Si esta se mantiene alta de forma constante:

  • Aumenta la cantidad de ácaros del polvo
  • El moho encuentra las condiciones ideales para crecer

El baño suele ser la estancia más húmeda de la casa y un lugar típico donde aparece moho. Las esporas de moho pueden irritar las vías respiratorias y desencadenar o empeorar alergias y asma.

Cómo prevenir el moho

La clave para evitar el moho es la ventilación adecuada de las zonas húmedas:

  • Si no hay sistema de extracción, deja la puerta del baño abierta después de ducharte para que salga el vapor
  • Abre una ventana en una habitación cercana; si no hay vía de salida, la humedad se quedará dentro de la vivienda
  • En sótanos húmedos, ventilar también es fundamental:
    • Abre la puerta con regularidad
    • Revisa paredes y esquinas en busca de marcas de humedad o manchas de moho

Ventilación frente a aerosoles

En espacios pequeños y mal ventilados, las gotículas microscópicas que contienen virus (aerosoles) pueden permanecer flotando en el aire durante bastante tiempo, como muestran varios estudios.

La ventilación ayuda a:

  • Diluir el aire contaminado
  • Eliminar más rápidamente los aerosoles y otras partículas
  • Reducir la concentración de virus y, por tanto, el riesgo de contagio

Por eso, una buena ventilación contra aerosoles sigue siendo una medida preventiva importante.


Consejos para ventilar con la menor pérdida de calor posible

Incluso en casas antiguas con rendijas y filtraciones, la ventilación natural no siempre basta. En viviendas modernas bien aisladas, la ventilación se vuelve aún más crítica. A continuación, algunos consejos para mantener un aire sano sin perder demasiado calor:

  1. Mantén siempre abiertas las rejillas de ventilación para asegurar un flujo constante de aire.
  2. Si tienes ventanas pequeñas o abatibles, déjalas entreabiertas cuando estés en casa.
  3. Limpia las rejillas al menos una vez al año con un cepillo o aspiradora. Si es posible, retira la tapa y lávala con agua y jabón.
  4. Facilita la circulación del aire en toda la vivienda:
    • Las puertas interiores deben tener al menos 1,5 cm de hueco en la parte inferior.
    • Si rozan con el suelo, acórtalas o instala rejillas de paso de aire.
  5. Asegura ventilación extra en la cocina y el baño:
    • Enciende la campana o extractor siempre que cocines.
    • Usa el ventilador del baño durante y después de ducharte.
  6. Al hacer reformas, trabajos de aislamiento o cambiar ventanas, aprovecha para mejorar también la ventilación:
    • Instala rejillas autorregulables en los marcos de las ventanas.
    • Considera una unidad de ventilación en el salón o en la zona de día.
    • Las rejillas reguladas por la presión del viento se cierran más cuando sopla fuerte y se abren cuando es suave, reduciendo las corrientes de aire y la pérdida de calor.
  7. Si vas a aislar la vivienda, no olvides que al sellar grietas y rendijas se reduce la ventilación natural:
    • Compensa instalando sistemas de ventilación, como rejillas autorregulables o una unidad de ventilación con recuperación de calor (VRC).
    • Estos sistemas pueden utilizar la medición de CO2 para ajustar automáticamente cuánta aire fresco introducir, precalentándolo de forma eficiente.

Ventilar no es lo mismo que airear

Abrir las ventanas un rato cada día es una buena costumbre, pero no sustituye a la ventilación continua.

  • Ventilar significa renovar el aire de forma constante, las 24 horas del día, durante todo el año.
  • Airear consiste en abrir de par en par ventanas o puertas durante un corto periodo para expulsar aire muy cargado o maloliente.

Airear es útil cuando:

  • Quieres renovar rápidamente el aire de un dormitorio por la mañana
  • Ha habido fumadores en el salón
  • Has cocinado algo con olores fuertes

Normalmente, entre 10 y 30 minutos de aireación intensa son suficientes.

Después de ese tiempo, si el aire ya se ha renovado, seguir con las ventanas abiertas solo provoca pérdida de calor sin aportar más beneficios. Por eso:

  • Airear solo cuando sea necesario
  • Mantener la ventilación continua con rejillas, rendijas o sistemas mecánicos
  • Apagar la calefacción mientras aireas para evitar un gasto energético innecesario

Mantener una buena ventilación en el hogar es una inversión directa en salud, confort y bienestar. Controlar el CO2, la humedad y la presencia de moho, así como renovar el aire de manera constante, reduce el riesgo de enfermedades, mejora la concentración y hace que la casa sea un lugar más seguro y agradable para vivir.